viernes, 28 de marzo de 2014

Idealista

Tenía una idea. Todos allí lo sabían, porque se habían congregado para escucharla, pero ninguno sabía de qué se trataba. Cuando llegó aún faltaba un rato para la exposición. Estaba ojerosa y bostezaba, a causa de las muchas noches de sueño perdido desarrollando su teoría.
Tomó un café. Y dos. Y tres. Maquilló sus ojeras. Se arregló la falda, se alisó la blusa y salió al escenario a hablar, porque por fin sabía que tenía algo que decir.

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