Allí ella es profesora de niños y sus besos saben a colonia. Sus manos siempre están manchadas y huelen a plastilina. Es paciente y sonríe siempre.
Aquí ella es jefa de casa. Sus manos huelen a lejía y su ropa es vieja. Ya no tiene paciencia y grita y llora.
Trabaja todo el día, en todas partes y está cansada. Yo la ayudo y soy bueno. Ella lo dice. También dice que me quiere. Yo también la quiero, se lo digo y le doy un beso.
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