martes, 4 de marzo de 2014

Mío y Tuyo, asesinos

Es por culpa del hombre, y no mía, que perdí la fe en los pronombres posesivos: nada fue mío para siempre, pero lo que otro tuvo será suyo eternamente. ¡Qué injusticia! Me decía. ¿Quién le da derecho a tener? ¿quíén a coger lo que es de otros? Vi lentamente que las cosas hay que ganarlas. Pero ninguno consiguió enseñarme con qué derecho reclamar a otra persona. Que amor es igual a posesión, eso yo no lo puedo comprender. Porque vida es libertad y poseer matar: a quien no se le permite ser, por amar. Mío y Tuyo, asesinos ¿de la libertad?

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