lunes, 24 de marzo de 2014

Presente ausencia

También yo un día fui poeta. Sentí como siente el poema, y amé con versos desgarradores. También yo un día fui escritor, y las palabras brotaron de mis labios como secretas caricias en la noche clara. También yo un día fui actor, y la luz iluminó solo aquello que debía ver. También yo un día fui artista, y mi vida rozó la perfección de la más hermosa y trágica comedia.
Pero ahora que no soy más que persona, vacía y sola. Ahora que ya nadie me recuerda. Ahora que he caído en la alegría de olvidarme de mí mismo. Me acabé con mi último poema, se apagó la luz del escenario, se acabaron las palabras de mi vida. Ya no hay arte sino sangre por mis venas. Ahora ya no soy poeta, actor, escritor ni artista. Ahora, simplemente, no soy nadie.

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