martes, 13 de enero de 2015

Expulsada

-¡Vete!- saliste por la puerta como un susurro desbocado por la brisa.
-¡Vete!- huíste por la ventana hacia el infinito que te sabía a gloria.
-¡Vete!- no volví a sentirme sola porque nunca estuve mal acompañada.