martes, 11 de marzo de 2014

Tanto en tan poco

Empecé a olvidarte cuando aún estaba contigo. Olvidé que fue lo primero que vi en ti aquel día que tropezamos como por casualidad. Olvidé que dijiste que no querías dejárselo al azar, que aquel choque no había sido ocasional. Olvidé tu voz tierna o seductora, no lo sé, que buscaba enamorarme. Olvidé el temblor de mis piernas cada vez que te pensaba. Olvidé qué sentí cuando me besaste por primera vez. Olvidé la emoción de la primera semana, un mes, un primer aniversario. Y los segundos, también. Sinceramente, olvidé por qué me me había enamorado de ti. Olvidé las caricias que me diste, y los abrazos, y los masajes que llevaban a... más.
Por eso no me culpes por haberte superado tan deprisa, con tanto como hemos pasado; porque cuando te dejé, ya casi te había olvidado. A mi favor, diré que en realidad he tenido mucho tiempo para olvidar, que hace tiempo que estábamos juntos sin estarlo, que todo esto ya lo habíamos pasado.
A pesar de todo me justificaré diciendo que estando contigo, había olvidado el sentido de mi vida, mis dos amores: mi libertad y yo misma.

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