viernes, 25 de julio de 2014

El fin del mundo: Llegada al horizonte

He llegado al horizonte. No sabía que el fin del mundo pudiera ser tan cargado. Hay naturaleza, hay vida, hay civilización. Yo he venido donde acaba un bosquecillo de abedules.
Imaginaba un corte brusco: aquí hay todo y de pronto hay nada. Así sin más. Pero como siempre que trato de imaginar algo desconocido, me equivocaba.
Cada vez que he observado el horizonte (no tan solo a lo lejos, con algún obstáculo que lo tapara, sino más allá, al horizonte de verdad) he notado que el mundo se emborronaba, que los contornos desaparecían. ¿Por qué creí que esto sería diferente? Aquí se ve más obvio, esa franja es muy inmensa. El mapa no se corta de repente, las lineas que dibujan los objetos van desdibujándose y los colores, los olores, los propios objetos se van diluyendo en el aire, que aquí está compuesto de la nada que todo lo cubre. Al principio el todo es más notable, pero la nada se va abriendo camino desde su terreno, cada vez el mundo es más difuso. No hay un punto exacto de inicio, como tampoco un punto y final, es más bien el intervalo de los puntos suspensivos, que te llevan igualmente hasta acabar. 
Otro error fue pensar que era algo fijo. Esta unión de todo y nada es como una orilla. Hay olas y mareas, a veces la nada avanza un poco, otras retrocede. O tal vez sea el todo quien lo hace. Es un cambio sutil, que se me pasó por alto al llegar. Pero un tiempo aquí y voy notando los delicados cambios en este peculiar equilibrio.
Con el sonido pasa algo parecido a lo que sucede con las formas. Es como gritar y que responda el eco, solo que aquí solo escuchas lo que el eco te diría. Los mensajes están incompletos, distorsionados, como las lineas que delimitan las formas. Antes igual no me di cuenta, porque la brisa de las hojas no me resulta muy distinta con el cambio. Pero he intentado hablarle a no sé qué y no funciona, algo raro pasa aquí cuando se habla. Eso es, que estoy en el fin del mundo. Aquí todo es un poco menos de lo que es, excepto yo que sigo como cuando llegué. No hace mucho de eso, me parece. Hasta el tiempo es diferente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario